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“El Zen de los Productos de Limpieza”

  • Foto del escritor: Melani
    Melani
  • 9 abr
  • 1 Min. de lectura
Rincón de limpieza minimalista: cesto tejido con ropa, plantas secas, escoba y recogedor, productos de limpieza sobre mueble verde, suelo madera.
Algunas personas meditan con velas e incienso. Otros encuentran la paz interior mirando un estante perfectamente ordenado de productos de limpieza.

Acto 1: El Santuario del Jabón


En el estante verde metálico descansa la santa trinidad: limpiador multiusos, jabón para la ropa y un cepillo. Cada botella alineada como soldados listos para la batalla. La canasta tejida es el cofre del tesoro, guardando los secretos de los pisos impecables.


Acto 2: La Ilusión de las Pampas


Junto al estante, las pampas en un florero parecen sacadas de una revista de estilo de vida. Susurran: “Esto no es limpieza, es arte.” Mientras tanto, la escoba se apoya con calma, como si estuviera en su descanso de café antes de barrer el caos.


Acto 3: La Comedia Minimalista


La ropa cuelga ordenada, las cajas se apilan educadamente y todo grita organización. Pero seamos sinceros: cinco minutos después de empezar a limpiar, la escoba se caerá, la canasta se desbordará y la vibra zen desaparecerá más rápido que el polvo al sol.

Final: Orden vs. Realidad


Por ahora, el rincón es digno de Instagram. Mañana, volverá la realidad: salpicaduras de jabón, montañas de ropa y la verdad eterna: los productos de limpieza parecen tranquilos, pero limpiar en sí es pura comedia.




 
 
 

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