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“Crónicas de Limpieza: La Casa que Contraatacó”

  • Foto del escritor: Melani
    Melani
  • hace 10 horas
  • 2 Min. de lectura
De rebeliones de conejitos de polvo a telenovelas de cocina, este blog convierte la limpieza en una aventura cómica.
Por BIS Nin Texas — Limpiamos como leyendas. Tú vives como una.

La mayoría piensa que limpiar es ordenar. Error. Limpiar es sobrevivir. Mi casa no solo se ensucia: se resiste, como si estuviera audicionando para ser el villano de una comedia.

Acto 1: La rebelión de los conejitos de polvo

Abrí el clóset y encontré conejitos de polvo tan organizados que tenían sindicato. Estaban en reunión, probablemente planeando una huelga. Mi aspiradora se convirtió en la capa de superhéroe que nunca pedí.

“Cuando los conejitos de polvo se sindicalizan, sabes que es grave.”

Acto 2: La telenovela de la cocina

Los platos no estaban sucios, estaban dramáticos. Un plato suspiró: “¿Otra vez yo?” mientras el tenedor murmuraba: “Estamos todos juntos en esto.” No estaba fregando, estaba mediando en una pelea familiar.

“Mi cocina no es funcional, es una telenovela con cubiertos.”

Acto 3: El desfile de moda en el dormitorio

La pila de ropa no era ropa, era una pasarela. Los calcetines desfilaban como modelos, las camisas posaban dramáticamente y los jeans se negaban a doblarse porque “no estaban listos para comprometerse.”

“Mi dormitorio no es descanso, es la Semana de la Moda de París, pero con arrugas.”

Acto 4: El thriller del baño

El espejo tenía salpicaduras de pasta de dientes que parecían pruebas de un crimen. La cortina de la ducha se pegaba como un acosador. Limpiar el baño fue menos higiene y más protagonizar una película de suspenso.

“Mi baño no es relajante, es CSI: Edición Pasta de Dientes.”

Acto 5: El gran final

Finalmente, la casa brillaba. Los conejitos de polvo derrotados, los platos reconciliados, la ropa humillada y el baño desinfectado. Me desplomé en el sofá, victorioso, como un gladiador tras la batalla.

“Mi hogar no es caos, es una comedia convertida en spa, conmigo como héroe inesperado.”

La moraleja

Limpiar no es solo una tarea: es comedia, drama y supervivencia. Cada pasada de trapeador es un giro de trama, cada camisa doblada un arco de personaje. Y cuando la casa finalmente brilla, no solo vives en ella: ganas.

“Limpiar la casa no es aburrido, es el show más divertido en el que jamás actuarás.”



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