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“La Gran Limpieza en una Casa de Texas”

  • Foto del escritor: Melani
    Melani
  • hace 15 horas
  • 2 Min. de lectura
Césped verde y frondoso, cubriendo el suelo. Fondo desenfocado de más césped, transmitiendo tranquilidad y frescura. Sin texto visible.
Por BIS Nin Texas — Limpiamos como leyendas. Tú vives como una.

En Texas, limpiar la casa no son solo tareas: es una auténtica aventura del Viejo Oeste. Las pelusas hacen estampidas, las manchas de chili libran duelos, las montañas de ropa se alzan como cordilleras y la aspiradora se convierte en un bronco salvaje esperando ser domado.


Acto 1: La Estampida en la Sala


Las pelusas se reunieron bajo el sofá como ganado listo para huir. Agarré la escoba como un lazo, pero se dispersaron más rápido que mustangs salvajes.

“Mi sala no acumula polvo, organiza rodeos de pelusas.”

Acto 2: El Duelo de Chili en la Cocina


Las manchas de barbacoa y chili cubrían las encimeras como cicatrices de batalla. Armado con una esponja, froté como un vaquero defendiendo su honor. El trapeador galopaba por los azulejos como un fiel corcel.

“Mi cocina no está desordenada, es un campo de batalla Tex‑Mex.”

Acto 3: La Ópera de Jabón en el Baño


El sarro se aferraba a los azulejos como payasos de rodeo que se negaban a salir de la arena. El espejo estaba decorado con arte de pasta dental, listo para una exposición abstracta.

“Mi baño no está sucio, está protagonizando una rebelión de ópera jabonosa.”

Acto 4: La Avalancha de Ropa


Las montañas de ropa al estilo texano se levantaban como cordilleras. Doblé una camiseta y tres más cayeron. Los calcetines desaparecieron en el portal de la secadora, nunca para volver.

“Mi cuarto de lavado no es caos, es una avalancha del Oeste.”

Acto 5: El Domador de la Aspiradora


Los cables de la aspiradora se enredaban en mis piernas como lazos. Luché, tropecé y finalmente domé a la bestia.

“Mi aspiradora no limpia, está entrenando para un show de trucos de rodeo.”

El Gran Final


Finalmente, la casa texana brillaba. Los pisos relucían, las encimeras resplandecían, la ropa estaba domada y las pelusas derrotadas. Me quedé de pie, triunfante, como un campeón de rodeo de la comedia limpia.

“Limpiar en Texas no son tareas, es el rodeo más divertido que jamás harás.”



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