“Limpiar las cortinas: Polvo, drama y confesiones de tela”Por
- Melani

- hace 8 horas
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Las cortinas: enmarcan tus ventanas, bloquean a los vecinos curiosos y, a veces, se convierten en capa de superhéroe para los niños. Pero limpiarlas… ahí empieza la verdadera comedia: parte desfile de moda, parte tormenta de polvo y parte rutina de gimnasio.
Escena 1: La avalancha de polvo
Sacudes la cortina. Una nube de polvo explota como si quisiera protagonizar el pronóstico del tiempo. Tos, estornudos, y la sospecha de que tus cortinas trabajan como fábricas de polvo.
“Mis cortinas no son tela. Son almacenes de polvo.”
Escena 2: El desfile de pelos de mascota
Aspiras las cortinas. El gato observa, orgulloso. Te das cuenta de que las cortinas son básicamente un álbum de cada siesta que tu mascota ha tomado.
“Mis cortinas son menos decoración, más museo de pelaje.”
Escena 3: La saga de la mancha
Hay una mancha misteriosa. ¿Café? ¿Jugo? ¿Residuo fantasma? La frotas, pero se expande en arte abstracto. Decides que tus cortinas ahora son vanguardia.
“Si no puedo limpiarlo, lo llamo ‘diseño moderno’.”
Escena 4: La acrobacia en la escalera
Subes para descolgar las cortinas. Te tambaleas. Te equilibras. Te sientes artista de circo. Tu gran final: lanzar la tela al lavarropas.
“Limpiar cortinas es básicamente Cirque du Soleil sin aplausos.”
Escena 5: Las olimpiadas de la plancha
Lavas las cortinas. Se arrugan. Las planchas. Se arrugan otra vez. Aceptas que las cortinas lisas son un mito y abrazas el estilo “chic vivido”.
“Mi plancha no elimina arrugas. Solo negocia con ellas.”
REFLEXIÓN FINAL:
Limpiar cortinas es parte comedia, parte entrenamiento y parte crisis existencial. Pero cuando están frescas, tu casa se siente más luminosa, ligera y menos como un museo de polvo.




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