top of page
soltar.png

“Dramas domésticos: La divertida realidad de limpiar en casa”

  • Foto del escritor: Melani
    Melani
  • 12 oct
  • 2 Min. de lectura
Limpiar en casa se convierte en una comedia del caos—palomitas bajo el sofá, lavandería emocional y batallas épicas en el baño.

Por BIS Nin Texas — Limpiamos como leyendas. Tú vives como una.

Seamos honestos—limpiar la casa no es exactamente “despertar la alegría”, es más bien “ejercicio accidental con una pizca de daño emocional”. Empieza con buenas intenciones y termina con baseboards relucientes a las 2 a.m. mientras cuestionas tus decisiones de vida. Bienvenido a la comedia de los sábados.


La Sala: Donde los calcetines se jubilan


Entras listo para ordenar. Cinco minutos después has encontrado:

  • Tres controles remotos (ninguno funciona)

  • Un calcetín que no pertenece a nadie en la casa

  • Suficientes palomitas bajo el sofá como para invitar a mapaches a ver una película

Aspiras como si estuvieras en una competencia de limpieza. Enciendes una vela. Te sientes poderoso. Luego entra tu perro y se sacude como una bomba de pelo.

“Limpio cinco minutos. Se ensucia en cuatro. Las matemáticas no cuadran.”

 La Cocina: La zona pegajosa


Limpias las encimeras. Friegas la estufa. Abres el refrigerador y descubres un recipiente de “sobras” que ahora es un peligro biológico. Consideras llamar a la NASA.

Intentas limpiar la licuadora, pero te ataca. Pierdes una esponja. Ganas respeto por el jabón de platos.

“Vine a limpiar. Me fui con un título en química.”

El Dormitorio: Tierra de ropa y sueños perdidos


Empiezas haciendo la cama. Te sientes como si tu vida estuviera en orden. Luego abres el clóset y una avalancha de ropa te ataca.

Encuentras una camisa que no veías desde 2019. También el gemelo perdido de un calcetín. Es una reunión emotiva.

“Doblar ropa es como hacer origami con prendas que usarás una vez y olvidarás.”

 El Baño: El jefe final


Entras con guantes, cepillo y la determinación de un guerrero. El inodoro te mira. El espejo revela tu alma. La lechada conspira contra ti.

Limpias como si vinieran tus suegros. Enciendes una vela. Susurras: “Hoy no, moho.”

“Limpiar el baño: donde la dignidad va a morir.”

REFLEXIÓN FINAL:


Limpiar tu casa es parte comedia, parte cardio y parte crisis existencial. Pero cuando todo está limpio—cuando los pisos brillan, el aire huele a limón y la ropa está (más o menos) doblada—te sientes como un superhéroe doméstico.

Y si el desastre se atreve a regresar, no te preocupes—BIS Nin Texas siempre está listo para entrar con guantes, coraje y brillo legendario.

Comentarios


bottom of page